
Los residentes de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera exigen cada vez con más fuerza reducir la presión turística sobre el archipiélago. Las islas, que cada año reciben a millones de veraneantes de toda Europa, se han visto en el epicentro de un conflicto entre la economía turística y la calidad de vida de la población local. Una nueva encuesta mostró que la demanda de restricciones, incluidos límites al alquiler de viviendas y coches, cuenta con el apoyo de votantes de todo el espectro político. El malestar por el sobreturismo, que durante varios años venía creciendo de forma soterrada, ha desembocado en demandas públicas explícitas.
Cómo se realizó la encuesta y a quién se preguntó
El estudio lo organizó el partido de izquierdas Més. Los sociólogos encuestaron a 2 008 personas de las cuatro islas del archipiélago. La distribución de la muestra reflejaba la geografía de la región: 738 personas en Mallorca, 460 en Menorca y 460 en Ibiza, 350 en Formentera.
Un valor especial de los datos lo aporta el desglose por partidos. Las respuestas se analizaron teniendo en cuenta las preferencias políticas, lo que permitió ver hasta qué punto ha calado el malestar entre el electorado tanto de las fuerzas de derechas como de las de izquierdas.
Demanda insular generalizada de reducir el flujo turístico
La principal conclusión del estudio es clara: más de la mitad de los votantes en todos los bloques políticos sin excepción considera que debe reducirse el número de turistas. Hace tiempo que el tema dejó de ser un asunto de un solo partido y se ha convertido en uno común a todas las islas.
Incluso entre los partidarios de fuerzas tradicionalmente favorables al sector turístico, la mayoría reconoce la necesidad de regular. Es una señal difícil de ignorar para cualquier gobierno autonómico.
Desglose político del apoyo
Los datos por partidos muestran una gradación nítida. Entre los simpatizantes de Més, el 95,7% se pronunció a favor de reducir el turismo; entre los socialistas del PSIB, esta cifra fue del 79%. El electorado del Partido Popular (PP), de centroderecha, resultó ser el menos unánime; sin embargo, también aquí el apoyo alcanzó el 52,6%. Entre los votantes de Vox, de extrema derecha, el 54,8% se pronunció «a favor».
El panorama indica: ningún partido puede posicionarse como defensor incondicional del crecimiento ilimitado del flujo turístico sin arriesgarse a perder a sus propios votantes.
Control de los alquileres y de los precios de la vivienda
Un punto especialmente sensible fue la cuestión de la vivienda. La mayoría de los encuestados apoyó la introducción del control de las rentas del alquiler. Entre los simpatizantes del PP, el 57,8% se pronunció «a favor»; entre los votantes de Vox, la cifra es mayor y alcanzó el 67%. Los socialistas mostraron un apoyo casi unánime: 88,8% en el PSIB y 91,7% en el núcleo duro del partido.
Incluso entre el electorado de derechas, tradicionalmente escéptico ante la intervención en el mercado, el apoyo a la regulación del alquiler resultó predominante. La crisis de la vivienda, alimentada por la demanda turística, al parecer difumina las fronteras ideológicas.
Qué medidas apoyan con más frecuencia los isleños
La lista de restricciones concretas que obtuvo mayor apoyo abarca el transporte, la vivienda y la infraestructura:
• la limitación del alquiler turístico de viviendas fue apoyada por el 80,5% de los encuestados;
• el límite al número de coches de alquiler fue aprobado por el 79,6%;
• el establecimiento de cupos de visitantes para que los turistas visiten las islas encontró apoyo en el 69,1%;
• la limitación de las escalas de cruceros fue apoyada por el 69,2%;
• la reducción del número de establecimientos turísticos y alojamientos fue aprobada por el 68,4%;
• la reducción del volumen de la promoción turística obtuvo el 52%.
Restricciones para los casinos como parte de una tendencia general
En las Islas Baleares hay varios establecimientos de juego que son populares entre los turistas. A pesar de que no son grandes atractivos turísticos, los casinos ejercen una influencia significativa en la vida de las islas. Muchos residentes están descontentos con que las zonas donde se ubican los clubes de juego se vuelvan más animadas por la noche. Tampoco a todos les gusta el perfil de los visitantes, aunque la política de los casinos está orientada principalmente a atraer a turistas de clase media y alta.
La mayoría de los establecimientos de juego no forman parte del «turismo de fiesta barato». En primer lugar, porque las Islas Baleares no son precisamente un destino económico y no todo el mundo puede permitírselo. En segundo lugar, las personas que quieren hacer apuestas pequeñas suelen elegir casinos online. La confirmación de ello la encontramos aquí, en el sitio web sobre casinos online con bonos sin depósito. Sus autores señalan el creciente interés por las bonificaciones y el aumento de registros, especialmente desde países de América Latina como Perú, Chile y México.
Junto con la popularidad de los casinos online, en los casinos físicos disminuye el número de visitantes ocasionales y elementos criminales. Es una tendencia global que también ha afectado a las Islas Baleares, pero no ha reducido el malestar de la población local. Entre las quejas adicionales figuran la congestión del tráfico cerca de los establecimientos de juego y más personas ebrias en la calle.
La demanda, por tanto, tiene un carácter estructural y no se reduce a una sola medida concreta.
La sociedad está dividida casi por igual
Fue reveladora la respuesta a la afirmación «Estoy muy satisfecho con el turismo». Estuvieron de acuerdo o totalmente de acuerdo con ella el 40% de los encuestados. No estuvieron de acuerdo el 38,8%. Adoptó una posición neutral el 19,2%.
Una proporción casi idéntica de satisfechos e insatisfechos convierte el debate en un tema políticamente explosivo. Ni los partidarios ni los detractores de las restricciones cuentan con una mayoría clara en la cuestión de la actitud general hacia el sector, lo que anticipa una dura pugna en torno a cualquier iniciativa legislativa.










